domingo, 29 de noviembre de 2009

www.borderstoc.blogspot.com

He visitado brevemente la web
www.borderstoc.blogspot.com

Me resulta grato comprobar que detras hay un gran esfuerzo en mantenerla, calidad y para el que este interesado en los trastornos de tipo TOC ( Obsesivo compulsivo) puede ser una web recomendable para leer sobre el tema

Si bien la visita ha sido breve prometo volver a visitarla y leer con calma y tiempo sus contenidos.

un abrazo al autor/a

Slds

lunes, 2 de noviembre de 2009

Los males del porro

Fuente: elmundo.es

Los males del porro

Autor y derechos: CRISTINA G. LUCIO - www.Elmundo.es
MADRID.- Uno de cada 25 adultos de entre 15 y 64 años consume cannabis, según las últimas estimaciones. Muchos de ellos creen que se trata de una sustancia poco dañina, cuyo uso sólo se asocia con un aumento de la euforia, el hambre o la somnolencia. Sin embargo, los porros también tienen sus riesgos. Una revisión que se publica esta semana en las páginas de 'The Lancet' repasa los más comunes.

Crisis de ansiedad, reacciones de pánico y aparición de síntomas psicóticos son los efectos adversos agudos que más a menudo se registran, sobre todo entre los consumidores recién iniciados.

"El consumo normalmente comienza en los años de la adolescencia, alcanza su pico a comienzos o mediados de la veintena y comienza a descender a medida que la gente obtiene un trabajo a tiempo completo, se casa y tiene hijos", comentan los autores del trabajo, Wayne Hall, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Queensland (Brisbane, Australia) y Louisa Degenhardt, del Centro de Investigación sobre Drogas y Alcohol (Sydney, Australia).

Cuando el consumo se hace regular, los problemas aumentan y pueden llegar a hacerse crónicos. Además del síndrome de dependencia que, según los datos de la revisión, "se produce en uno de cada 10 usuarios", los fumadores habituales de marihuana o hachís tienen un riesgo considerablemente más alto de sufrir problemas respiratorios -como bronquitis crónica- o trastornos psicóticos -especialmente si se han sufrido previamente o se tienen antecedentes familiares-. Los trastornos cardiovasculares también son frecuentes.

Posibles daños
Por otro lado, se han asociado con el uso de esta sustancia problemas como la depresión o la pérdida de capacidad cognitiva; sin embargo, no se ha podido establecer una relación causal entre ambas circunstancias.

"Déficits de atención, memoria y aprendizaje verbal se registran de forma más común entre las personas que abusan del cannabis", explican los investigadores, quienes remarcan que existe un gran debate sobre si estas carencias se deben a un efecto agudo, residual o acumulativo de la droga. "Tampoco está claro si la función cognitiva puede recuperarse tras dejar de consumir cannabis", explican.

Los adolescentes 'enganchados' tienen, por su parte, más probabilidades de sufrir problemas mentales en el futuro, además de ver cómo su historial académico desciende.

Por último, los autores de este trabajo citan el riesgo más alto de accidentes que tienen los consumidores de cannabis, con el consiguiente peligro de lesiones y traumatismos.

Según sus palabras, son necesarios más estudios que aclaren todos los riesgos asociados a esta droga cuyo uso "probablemente es modesto comparado con el del alcohol, el tabaco y otras sustancias ilegales".

Tres mil suicidios al día

DATOS DE LA OMS
Tres mil suicidios al día
Es una de las tres principales causas de muerte entre los jóvenes
Por cada persona que se quita la vida, 20 más lo han intentado sin éxito

AGENCIAS GINEBRA - MADRID.- Unas 3.000 personas se suicidan a diario en el mundo, lo que significa que cada 30 segundos una persona se quita la vida, un enorme problema de salud pública que es evitable, según ha afirmado la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La entidad sanitaria de la ONU señala, con motivo de la celebración hoy del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que las estimaciones revelan que por cada persona que consigue quitarse la vida, 20 o más han intentado hacerlo. Estos intentos fallidos terminan con graves lesiones, como hospitalizaciones y secuelas emocionales, tanto para el suicida como para la familia y amigos de éste.

La OMS estima que la mayoría de los suicidios que se llevan a cabo cada año se podría prever y evitar. Para ello -afirma- es necesario que se adopten las medidas adecuadas por parte de las autoridades sanitarias nacionales y se garantice un tratamiento adecuado a las personas que padecen de trastornos mentales.

Según la organización, el promedio de suicidios se ha incrementado en un 60% en los últimos 50 años, en particular en los países en desarrollo. El suicidio es actualmente una de las tres principales causas de muerte entre los jóvenes de 15 a 34años, aunque la mayoría de los casos se registra entre adultos de más de 60 años.

Asimismo la OMS pone énfasis en que cada suicidio o tentativa provoca una devastación emocional entre familiares y amigos, un impacto que puede perdurar por muchos años.

La OMS y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (AIPS) consideran que es muy importante reforzar todos los programas para identificar y prevenir el comportamiento suicida.

Ambas organizaciones buscan garantizar que el suicidio "no siga siendo visto como un fenómeno tabú, o un resultado aceptable de crisis personales o sociales", sino como "una condición de salud influenciada por un entorno psicológico-social y cultural de alto riesgo".

En 2006, la OMS y la AIPS indicaron que según investigaciones realizadas, el factor que más predispone al suicidio es la depresión, pero que hay otros muchos que aumentan la propensión al suicidio, como trastornos bipolares, abuso de drogas y alcohol, esquizofrenia, antecedentes familiares, contextos socio-económicos y educacionales pobres o una débil salud física, entre otros

martes, 15 de septiembre de 2009

Galicia es la comunidad con mayor tasa de suicidios de España

Fuente: www.laopinioncoruna.es

El índice de personas que intentan acabar con su vida en la comunidad autónoma dobla la media de España. Después de Galicia, se sitúan La Rioja y Extremadura.

Galicia es la comunidad autónoma española en la que más personas se suicidan, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El índice de personas que decidieron acabar con su vida en la comunidad autónoma dobló, en el año 2005, la media de España.

El informe del INE desvela que, tanto en España como en Galicia, se suicidan mayoritariamente hombres, mayores de 50 años y residentes en grandes núcleos de población. Se producen más suicidios entre personas con hijos que sin descendencia, y los españoles son inmensa mayoría frente a los extranjeros.

248 personas intentaron suicidarse en Galicia en el año 2005. La mayoría, 234, lo consiguieron, mientras que 9 personas no pasaron de la tentativa y de 5 no consta el resultado de su actuación. Los hombres eran mayoría entre los fallecidos, 166 frente a 68 mujeres, mientras que la franja de edad más proclive al suicidio es, según los datos del INE, la de 50 años en adelante. 23 gallegos menores de 30 intentaron acabar con su vida, 58 tenían entre 30 y 49 años,139 superaban la cincuentena, y de 14 no consta su edad.

Los suicidios se producen con más frecuencia en municipios con más de 10.000 habitantes. 141 intentaron acabar con su vida en este tipo de localidades mientras que 93 tomaron la decisión en pueblos y aldeas. Además, la mayoría de las personas que se intentaron suicidar tenían hijos -99 frente a 53- y eran de nacionalidad española: 227 frente a 5 extranjeros y 2 cuyo origen no consta. Además, 8 de las 9 personas que intentaron suicidarse en Galicia pero no lo consiguieron eran mujeres.

El perfil medio de la persona que intentó acabar con su vida en Galicia se repite si se habla de los datos globales de España. En todo el Estado, en el año 2005, se produjeron 1.909 suicidios consumados a los que hay que sumar 251 tentativas y 67 actuaciones de las que el informe del INE no incluye el final. Los hombres también fueron mayoría, y esta vez absoluta, ya que frente a los 1.419 varones que intentaron acabar con su vida en España se autolesionaron sólo 490 mujeres. Casi la mitad de los fallecidos tenía más de 50 años y había más españoles que extranjeros y, más con hijos que sin hijos, entre las personas que pusieron fin a su vida. De los que lo intentaron y no lo consiguieron, 251 en total, las mujeres fueron mayoría, aunque por poco.

La comparación de los datos de suicidios con los de población arroja una media de suicidios en España del 0,00496%. La tasa de Galicia es, además de la más alta, prácticamente el doble que el promedio español: del 0,00896%. Después de Galicia, las comunidades autónomas con más suicidios resultaron ser La Rioja, Extremadura, Castilla y León y Castilla La Mancha, mientras que las autonomías en las que, durante el año 2005, menos suicidios se registraron fueron Madrid, Canarias, Ceuta y Melilla, Cantabria y Aragón.

En cuanto a los datos globales -sin comparar el número de suicidios con la población- las comunidades con las cifras más altas fueron Cataluña (con 431) y Andalucía (con 402). La cifra más baja resultó ser la de Madrid.

Sarkozy interviene ante la ola de suicidios que sufre France Télécom

En el último año y medio, 23 empleados de la compañía se han quitado la vida

Fuente: www.elpais.es

El miércoles pasado, en Troyes, en medio de una reunión, un operario de 49 años de France Télécom, tras enterarse de que, fulminantemente, iba a cambiar de puesto de trabajo, sacó un cuchillo y se rajó el vientre al grito de "¡Ya estoy harto de gilipolleces!". No murió. El viernes, en París, tras escuchar que, de buenas a primeras, iba a cambiar de jefe de equipo y de cometido, una empleada de la misma empresa se lanzó desde un cuarto piso y se estampó contra la acera. Sus compañeros contemplaron estupefactos durante varios minutos, mientras llegaba la ambulancia, la agonía de su colega en la calle, que murió horas después en el hospital. Ayer, otra empleada del departamento de atención al cliente, y que se enteró de que iba a ser trasladada, se intentó suicidar a base de barbitúricos.

Las condiciones de trabajo son estresantes, según los sindicatos
En el último año y medio, 23 trabajadores de France Télécom se han suicidado. La media supera cinco veces la tasa de suicidios de la población, según cálculos de Libération. En ese número no se cuentan las intentonas fracasadas. Los sindicatos denuncian desde hace meses los estresantes métodos de trabajo y de organización, los constantes cambios de ubicación, de tarea y de residencia de los trabajadores y la presión directa (a base de constantes correos electrónicos) para estimular la prejubilación.

La alarma social se ha disparado. Psicoanalistas especializados en enfermedades laborales predicen nuevos suicidios. El Gobierno de Nicolas Sarkozy ha tomado cartas en el asunto. La ministra de Economía, Christine Lagarde, ha forzado a la empresa, privatizada en 1997 pero que mantiene un 26% de capital público, a que celebre un Consejo de Administración dedicado al asunto. El ministro de Trabajo, Xavier Darcos, se reunirá hoy con el presidente de la compañía, Didier Lombard, para arbitrar medidas encaminadas a rebajar la marea de suicidios.

Pero los trabajadores no se fían: "A nosotros nos afectan más las reuniones con los jefes de personal que las que pueda tener el ministro", explicaba ayer en la televisión un operario que lleva más de 26 años en la empresa, compañero de la que saltó desde el cuarto piso el viernes. "Jamás he visto mi puesto de trabajo tan degradado", añadió.

Las razones del estrés son evidentes, a juzgar por los sindicatos: "De un día al otro, se les anuncia a los trabajadores que deben mudarse a un puesto que está a 50 o 100 kilómetros del anterior", explicaba ayer en Libération Pierre Morville, delegado sindical de CGC-Unsa.

Otro programa interno de la empresa citado por este periódico -denominado, en inglés, Time to move (tiempo de moverse)- obliga a determinados cargos medios a cambiar de puesto cada tres años. "Está inspirado en el ejército, para evitar que los jefes se encariñen con sus empleados y se opongan a las reducciones de personal o a los cambios de ubicación".

El director de recursos humanos de la empresa, Olivier Barberot, aseguró hace unos días que, con todo, el número de suicidios no se ha incrementado este año con respecto a los anteriores. Pero matizó: "De cualquier manera, estas cifras muestran una indiscutible ansiedad".

La semana pasada, los trabajadores se manifestaron en varias ciudades francesas para protestar por los métodos de la empresa, que cuenta con 100.000 empleados en Francia, de los cuales 65.000 son funcionarios. France Télécom, que ganó el año pasado 4.000 millones de euros, se encuentra desde hace años en una reestructuración permanente (desde 1996 cuenta con 70.000 trabajadores menos).

La empresa apela también a las historias personales, a los antecedentes psíquicos y a los dramas íntimos de cada trabajador suicidado. Pero, desde el jueves pasado suprimió, de forma temporal, los traslados fulminantes. También ha contratado a 100 directores de recursos humanos y varios médicos con la misión de vigilar a los empleados más frágiles.

Los sindicatos replican que las historias personales no sirven para explicar la ola de suicidios y recuerdan que de los 23 casos contabilizados, nueve están estrechamente relacionados con el trabajo. "Esta es una empresa que sólo piensa en ganar dinero. Los empleados estaban acostumbrados a trabajar de otra manera", explicaba François Chéreque, del sindicato CFDT. Hay casos claros: en agosto, un trabajador se mató dejando una carta: "Me suicido por mi trabajo: ésa es la única razón".

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Curar por la senda del Valium

Los investigadores buscan medicamentos que modulen la acción de sustancias naturales

Fuente: www.elpais.es

Los biólogos moleculares saben que lo que hace funcionar a las células, y por ende, al organismo, son, sobre todo, las enzimas, y los receptores de diversas moléculas en la superficie celular. Las enzimas aceleran las reacciones bioquímicas y hacen posible el metabolismo y el uso de la energía de los alimentos. Los receptores son moléculas que reaccionan ante una señal química exterior a la célula y ponen en marcha mecanismos conducentes, en general, al funcionamiento de genes determinados que afectan al funcionamiento celular. Curiosamente, la práctica totalidad de los receptores son también enzimas o actúan poniendo en funcionamiento un enzima.

Los fármacos que son imitación de una estructura química suelen causar efectos secundarios indeseables

Como es sabido, existen dos posibilidades para el desarreglo celular: que algo no funcione, o funcione menos de lo normal, o que funcione demasiado y sin control. Cuando una enzima o un receptor funcionan menos de lo normal es difícil conseguir que funcionen mejor actuando farmacológicamente sobre ellos. Sin embargo, es mucho más fácil conseguir mediante fármacos que lo que funciona en exceso deje de hacerlo. De esta manera se consigue inhibir algunos procesos que pueden ser dañinos de quedar incontrolados, como, y sólo es un ejemplo, la inflamación. Muchos fármacos antiinflamatorios bloquean algunos de los receptores que participan en el proceso inflamatorio. Este bloqueo consigue que la inflamación se reduzca, lo que protege nuestros tejidos de los efectos nocivos de un proceso inflamatorio demasiado intenso.

Por imitación

Así pues, la mayoría de los fármacos existentes hoy actúan inhibiendo un enzima o un receptor y la manera en que lo consiguen es imitando la estructura química de las moléculas que los ponen en marcha. Con una estructura química similar, los fármacos pueden unirse precisamente en el sitio del enzima o del receptor que interacciona con la molécula natural que los hace funcionar. Al enlazarse al mismo lugar al que lo hace la molécula natural, el fármaco impide la unión de ésta y el enzima o el receptor no pueden ejercer su función.

Para encontrar nuevas moléculas con actividad farmacológica, las compañías farmacéuticas y los laboratorios de investigación se han dedicado a la búsqueda de moléculas que pudieran unirse al sitio funcional de las enzimas o receptores identificados como dianas terapéuticas. Por ejemplo, la familia de las estatinas, fármacos que reducen el nivel de colesterol en sangre, está constituida por moléculas que se unen al sitio activo de la principal enzima reguladora de la síntesis del colesterol, lo que causa una disminución de su producción.

Pero uno de los problemas con los fármacos inhibidores por imitación de una estructura química dada es que, debido a que en la mayoría de los casos existen otros enzimas o receptores similares a los que se desea inhibir, actúan también sobre éstos, lo que causa efectos secundarios indeseables. Es decir, su estructura química no es lo suficientemente específica de una diana terapéutica determinada. Por otra parte, en algunos casos sería deseable no inhibir, sino activar la actividad de una determinada enzima o receptor, y este tipo de fármacos carecen de esta capacidad.

Para otros sitios

Afortunadamente, rara vez los científicos se duermen en los laureles, e incluso a veces se les aparece la virgen de la ciencia que les ilumina nuevos caminos. Así sucedió con el diazepam, también conocido como Valium, un fármaco que posee propiedades ansiolíticas y sedantes, además de actuar como un relajante muscular. Cuando este fármaco se descubrió, en 1963, se desconocía su mecanismo de acción. Hubo que esperar a estudios efectuados en los años 80 para que se demostrara que el Valium se unía al receptor de un neurotransmisor, llamado ácido gamma-amino butírico (GABA). Cuando el GABA interacciona con su receptor, produce una inhibición de la actividad neuronal, por eso nos relaja.

Curiosamente, se comprobó que el Valium no se fijaba al sitio funcional del receptor donde el GABA se unía, imitando la acción de éste, sino que se enlazaba en otro sitio del mismo. Más interesante aún fue comprobar que esta unión no inhibía, sino que aumentaba la activación del receptor cuando el GABA estaba presente, pero no tenía efecto en ausencia de esta sustancia natural.

Y esto es lo que idealmente un buen fármaco debería hacer: no siempre sustituir o impedir, sino modular la acción de las sustancias naturales de nuestro organismo. En este sentido, el Valium, por casualidad, es un ejemplo de una nueva clase de fármacos que poseen esta propiedad, llamados fármacos alostéricos -del griego allos (otro) y stereos (sitio)-. Estos fármacos se fijan a sitios de enzimas o receptores diferentes a los que se unen las sustancias naturales que los activan, modulando su acción. Además, pueden ser por ello mucho más específicos de un tipo de receptor o enzima dado, lo que reduce la probabilidad de efectos secundarios.

La industria farmacéutica se encuentra investigando activamente para identificar nuevos fármacos alostéricos. En los últimos años se han puesto en el mercado al menos dos nuevos fármacos de este tipo; otros más se encuentran ya en la fase de ensayos clínicos. Es de esperar que pronto podamos todos beneficiarnos de ellos, si nos fuese necesario.

Jorge Laborda es Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Castilla-La Mancha

martes, 8 de septiembre de 2009

La crisis de los 40 ya no es crisis, es oportunidad

La mediana edad se vive a veces como un trauma, pero empieza a ser la ocasión de reinventarse - Una generación bien preparada se muestra más dispuesta a reorientar su carrera en la madurez

Fuente: www.elpais.es

Él, de 42 años, un día se levanta y después de ducharse se queda delante del espejo un poco más de lo habitual. Justo el tiempo para decidir: "Dieta férrea, dos horas de gimnasio todos los días y cuatro sesiones de rayos UVA por semana". Al cabo de tres meses llega el momento del primer balance: "He perdido 18 kilos y ahora parezco enfermo, con muchos músculos, la cara negra y el cuerpo blanco, que, dicho sea de paso, son dos colores que casan", cuenta sin renunciar al sentido del humor.

FRASES:

La mujer entra en crisis más tarde y busca la plenitud personal y laboral

"El criterio de que nunca es tarde es bueno", subraya un terapeuta

"Hay que pararse y reflexionar. Y no todos lo hacen", dice un psicólogo

Algunas personas se ponen objetivos; otras van a por sus deseos

Hay hombres dados a convertir un pequeño bache en un problema grave

Muchas personas cambian de rumbo por angustia, pero siguen creciendo

Existen estudios que dicen que esta crisis sólo ocurre en Occidente

La felicidad se da al inicio y al final de la vida, en medio está la zozobra


Ella tiene 41 años, está casada y acaba de tener su segundo hijo. Tras la baja por maternidad, vuelve a su trabajo de administrativa en una multinacional, pero no está contenta. Lo que antes le parecía estimulante ahora es motivo de aburrimiento. Comienzan a aflorar las frustraciones y también ella decide: "Tengo que dar un giro a mi vida". En este caso el cambio no tiene nada que ver con el aspecto físico, sino con la inquietud que, gracias a una situación económica acomodada, le permite pedir una excedencia, volver a estudiar y cursar un máster y Administración de Empresas.

Ambas historias, bastante frecuentes, aunque con diferentes matices, según psicólogos y especialistas, muestran dos facetas de una misma etapa vital, la llegada de los 40. Algunos la definen como crisis, otros sencillamente hablan de cambios en las perspectivas de futuro. En cualquier caso, puede convertirse en una frontera importante y determinar los años venideros.

Porque cruzando esa frontera se suelen tomar algunas decisiones capitales en relación con la vida personal, familiar o profesional. A veces se considera esa etapa incluso como una última oportunidad y se actúa de forma consecuente. Muchos especialistas, de todas formas, la señalan como periodo crucial y coinciden en que mujeres y hombres lo suelen vivir de forma distinta.

Tanto en los casos de quienes deciden replantear sus vidas como en los que actúan de manera compulsiva y aparentemente irracional para intentar hacer frente a la edad, los expertos con formación médica hablan de la importancia de la relación entre edad cronológica y biológica, es decir, la que se corresponde con el estado funcional de los órganos en una determinada edad.

El doctor Fernando Bandrés, experto en Biomedicina y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, sostiene que el problema es que ambas edades estén desfasadas y matiza que, desde un punto de vista fisiológico, tomar los 40 años como referencia se ha quedado anticuado. "Era más bien un concepto de los sesenta", explica. "Pero ahora, con el cambio de esperanza lazado por encima de los 45". Superada esa edad, por ejemplo, se pueden registrar trastornos del metabolismo o del sueño y un aumento del cansancio que desmiente algunas convicciones: "Creía que era inmortal, pero no es cierto". Entonces afloran también la hipertensión o la diabetes, lo que da pie a toda una etapa de chequeos y nuevos cuidados, como, por ejemplo, prestar especial atención a lo que se come o al ejercicio físico.

Ese aspecto de carácter más biológico puede influir en una dimensión más bien psicológica, ya que precisamente pasados los 40 se empieza también a mirar hacia atrás, a hacer los primeros balances pero también a replantearse las prioridades para el futuro. "La gente no acude al psicólogo por lo que llamamos la crisis de los 40, sinoamos la crisis de los 40, sino por el malestar cotidiano que se puede manifestar de diferentes maneras", explica Pedro Rodríguez, psicólogo clínico y terapeuta de familia. "Por ejemplo, ahora estamos acabando las vacaciones y habrá gente que diga que eso constituye un problema, aunque en realidad sólo se trate de una circunstancia", aclara. "Esta etapa puede ser un momento adecuado para reflexionar y tomar decisiones importantes. Lo que conviene hacer es pararse, reflexionar, analizar la situación y actuar". Y aquí, sin embargo, pueden empezar los verdaderos problemas. "Lo que pasa es que mientras en muchos casos se toman decisiones acertadas, también hay personas que en esa etapa toman resoluciones sin pensar en las consecuencias, con lo cual a menudo se convierten en complicaciones", afirma.

En cualquier caso, según coinciden varios especialistas, ante la crisis, se manifieste a los 40 o a los 50, solemos asistir a los típicos planteamientos de las fechas y etapas más señaladas. Algo parecido ocurre, en menor medida, con la vuelta al cole. "Hay personas que se ponen objetivos y hay gente que se da cuenta de que quiere hacer cosas o cumplir deseos que no cumplió en el pasado", prosigue Rodríguez, quien además recomienda: "El criterio de nunca es tarde es bueno". En su opinión, un excelente ejemplo es el de las carreras. "Con 40 o con 50 se puede volver a los pupitres, aunque hay que tener en cuenta la realidad, porque a esa edad solemos estar atrapados en nuestra vida profesional y no siempre resulta fácil desconectar de ella".

En este sentido, se registran algunas diferencias de género. Y es que mientras muchos hombres tienen la sensación de estar acabados, de que se les está escapando la vida de las manos, para las mujeres (que por otro lado empiezan a acusar la llamada crisis más tarde, en torno a los 50) las inquietudes y las preocupaciones reales suelen ser otras, y se corresponden más a la búsqueda de la plenitud personal, familiar, sexual o profesional.

En cualquier caso, en opinión de María Jesús Álava, psicóloga y autora de Amar sin sufrir, "la mujer de 40 suele ser una persona segura, más que un hombre de la misma edad". "Ellos han alcanzado sus principales metas a nivel profesional, la relación con su pareja se ha hecho más monótona, tienen mayor poder adquisitivo. Sin embargo, les falta algo fundamental, sentirse más jóvenes". "Se trata de una época en la que muchos matrimonios se van a pique", recuerda. Generalmente, de todas formas, los hombres que buscan una solución iniciando una relación con una pareja mucho más joven se suelen arrepentir al cabo de un tiempo, sostiene. Mientras tanto, las exigencias, los deseos de las mujeres se realizan por derroteros diversos.

Estamos hablando de una generación que, en España, acudió por primera vez masivamente a la Universidad, que empezó a trabajar a principios de los noventa, mientras en Barcelona se estaban preparando los Juegos Olímpicos de 1992, una generación más preparada que las anteriores y acostumbrada al concepto de formación permanente. Es el caso de las alumnas del curso de posgrado en Liderazgo Femenino, organizado por la Escuela Superior de Comercio Internacional (ESCI) de Barcelona y la Universidad Pompeu Fabra. La mayoría tiene alrededor de 40 años. Sin embargo, a la directora del curso, Carme García Ribas, no le gusta la palabra crisis. "No hay una etapa concreta, esa circunstancia es constante. Vivir quiere decir estar permanentemente en crisis. Cada confrontación con el entorno lo es", opina antes de añadir que "confrontarse sin estar formados supone vivir en la marginación", aunque no sea estrictamente económica.

El concepto de formación es, a su parecer, fundamental para permanecer en el carro del progreso, y desempeña un papel clave en el liderazgo social. Y a este propósito, el concepto de liderazgo femenino se ha convertido en una cuestión de negocios. "Ahora existe demanda social de este tipo de liderazgo", comenta. "Las alumnas del posgrado tienen currículum y se han ido formando de forma constante en diversos ámbitos. Van siguiendo su trayectoria profesional que no se puede parar. Tener hijos es una excusa social, aunque tener siete no lo es, evidentemente", explica García, autora de El síndrome de Maripili: el miedo de las mujeres a no ser queridas. "Este curso trata precisamente de dar las herramientas para autorizarse a analizar y gestionar estratégicamente las propias aptitudes y actitudes en un proyecto personal y profesional. El efecto en muchos casos es tremendo, porque se cambia literalmente de vida".

Por ejemplo, la de Eva Hernández, 41 años y un hijo, responsable de Endesa Educa, división educativa de la compañía. "La experiencia te cambia las perspectivas, la manera de enfocar las cosas", asegura. Licenciada en Biología, trabajó una década como bióloga, realizó varios cursos y antes de cursar el posgrado ya tenía una formación muy por encima de la media, pero no buscaba un sueldo más alto sino un reconocimiento distinto en el lugar trabajo y ahora está muy satisfecha con su decisión. "Sencillamente, he cambiado de chip", resume.

Visto de otra manera, para ella y sus compañeras, esta etapa se ha convertido en una ocasión de crecimiento. Y es que también desde el mundo empresarial hay quien cree que los baches registrados durante esos años se pueden convertir en una singular oportunidad.

Esta es la especialidad de Manuel Pavón, socio de Garrigues y responsable del Departamento de consultoría de empresa familiar del despacho. Pavón pone un ejemplo concreto: "No sé qué me pasa, pero he perdido la ilusión y las ganas de trabajar. Es como si todo esto por lo que he estado luchando los últimos 15 años perdiera sentido. Me siento decepcionado. A pesar de todos mis esfuerzos, me parece que no llega nunca el momento en el que pueda demostrar ser un buen directivo".

Estamos hablando de un hombre de casi 40 años, hijo del responsable de una empresa familiar. Mientras tanto, el padre, de 67 años, no entiende este cambio de perspectivas del hijo. ¿Qué puede ocurrir? Pavón ha conocido casos de personas, sobre todo de hombres de entre 38 y 45 años, que corren el riesgo de convertir una pequeña crisis en un problema mayor. "Sus síntomas son la ansiedad, la insatisfacción o la búsqueda de emociones intensas, por ejemplo a través de un coche nuevo". En esos momentos somos, de alguna manera, una especie volcán que a su vez puede convertirse en energía positiva o explotar.

En opinión de Manuel Pavón, esas situaciones de conflicto en el seno de una familia o de un negocio familiar se pueden superar aceptando, en primer lugar, "que estamos en una situación de disconformidad". "Luego, avanzando por partes y teniendo un objetivo realista. El cambio que hemos vivido en la evolución progresiva del joystick al iPhone ha sido un beneficio para los usuarios". Y, a su juicio, podría ser un ejemplo muy concreto de cómo crisis puede significar también evolución.

Precisamente esta evolución estratégica en el ámbito profesional, la existencia de unas o varias pautas en la resolución de los conflictos generados por la crisis y la aparente futilidad de algunos síntomas puede llevar a pensar que se trate del enésimo complejo de la de la sociedad occidental, del mundo opulento y, dentro de nuestra sociedad, principalmente de las clases medias y altas. De hecho, existen estudios, como recuerda Pavón, que avalan en parte estas creencias y apuntan a que la crisis de los 40 no existe países como Japón.

Sin embargo, una investigación realizada por un equipo de economistas de la Universidad de Warwick, en Reino Unido, y del Darmouth College, en Estados Unidos, afirma exactamente lo contrario. El estudio ha analizado los hábitos de más de dos millones de personas de alrededor de 44 años en unos 80 países. Los responsables del proyecto, Andrew Oswald y David Blanchflower, apuntan a que la llamada crisis de la mediana edad (midlife crisis) alcanza a todo el mundo. Y es que, en opinión de Oswald, "algunas personas sufren más que otras, pero en nuestros datos la media es amplia... Le pasa al hombre y a la mujer; a la gente soltera y a los casados, al rico y al pobre, a los que tienen hijos y a los que no tienen".

Además, estos investigadores definen gráficamente esta crisis con una curva en forma de U, ya que sostienen que la felicidad es cosa del principio y del final de la vida. En medio, apuntan, queda la zozobra. En medio hay miles de personas que por esa especie de angustia o inquietud decide cambiar de vida, muchas a veces a mejor, otras, y sin intención, a peor. Lo que quiere decir cambiar de casa, de ciudad, de trabajo o de pareja. Se miden consigo mismas y con su futuro. En palabras de todos, siguen creciendo.